Blog de Herminia Psicología

Dibujo camino                            

Niveles de estres

Hay determinados factores físicos que pueden estar indicándonos que nuestros niveles de estrés están descontrolados. Debemos tenerlos en cuenta y aprender a gestionar nuestras emociones para evitarlos.
El estilo de vida moderno, las múltiples ocupaciones laborales y los problemas cotidianos nos hacen pensar que el estrés es una parte natural de nuestra vida. Si bien es cierto que es una reacción fisiológica a las situaciones adversas que aparecen día tras día, sus efectos pueden ir más allá cuando se prolonga en el tiempo.

Hps 01 79 Está comprobado que estar sometidos de forma continuada a este estado emocional incrementa el riesgo cardíaco, debilita las defensas y eleva la posibilidad de padecer depresión. Y, aunque la mayoría de sus síntomas se manifiestan mediante los cambios de actitud, existen varias consecuencias físicas que pueden tener una fuerte relación con el mismo.
Lo más preocupante es que la mayoría de los casos no reciben una atención adecuada y acaban por convertirse en trastornos más graves.
Siendo conscientes de que todos lo padecemos en algún momento, es primordial descubrir esas cosas que indican que ya se nos está yendo de las manos.
Si nunca has sufrido reacciones alérgicas y de repente notas que estás cubierto con ronchas o sarpullidos rojos, es probable que se deba al estrés. Cuando el organismo presenta este tipo de trastornos, el sistema inmunitario tiende a desequilibrarse y el cuerpo inicia la liberación de la histamina química.
Si éste no logra controlarse a tiempo, puede generar urticaria y otras alteraciones cutáneas. De hecho, por este mismo factor, la piel puede desarrollar sensibilidad a cosas que antes no representaban un problema.
Las cefaleas y migrañas son síntomas comunes en aquellos que todo el tiempo tienen que resolver situaciones difíciles y estresantes. Esto es producto de la liberación de algunas sustancias químicas que interfieren en la actividad del sistema nervioso y los vasos sanguíneos del cerebro.
También es común que afecte los músculos y ocasione lo que se conoce como dolor de cabeza tensional.
Una amplia variedad de trastornos digestivos tiene que ver con constantes episodios de estrés físico y mental. Las hormonas que lo ocasionan alteran el funcionamiento del tracto gastrointestinal y derivan en síntomas como la acumulación de toxinas, los gases y la inflamación.
En algunos casos incluso aumenta el número de veces que el colon se contrae, lo cual se traduce en más calambres y diarrea.
El cortisol que se libera a causa de este problema provoca un bloqueo en el sistema inmunitario y disminuye su capacidad para combatir los patógenos que afectan la salud respiratoria.
Hay una alta probabilidad de que las personas estresadas contraigan un resfriado, herpes y otras enfermedades bacterianas y virales. Es conveniente resolver estos problemas de manera adecuada y completa, puesto que esta vulnerabilidad del sistema inmune es muy perjudicial para la salud física y mental.
Al parecer, se presenta por un desequilibrio hormonal, en el cual el cortisol predomina por encima de otras sustancias. Esta hormona interfiere en la actividad de las glándulas sebáceas de la piel y aumenta su producción de aceites. Ese exceso de sebo que se va acumulando poco a poco en los poros es el que deriva en la aparición de comedones, espinillas y puntos negros.
El insomnio y las dificultades para lograr un sueño reparador tienen mucho que ver con el estado emocional y los hábitos que se tienen durante el día.
Un organismo estresado y con dolencias musculares, enfoca los pensamientos en situaciones angustiantes. Y, a la postre, pierde su capacidad para dormir el tiempo adecuado.
Lo más grave de todo es que, con el paso de los días, el cuerpo pasa factura y desarrolla afecciones físicas que disminuyen la calidad de vida.
La fatiga o el cansancio extremo es una reacción normal del cuerpo cuando no se le brinda suficiente descanso y se le somete de forma continua a la tensión física y mental. Este síntoma viene acompañado de alteraciones en el estado de ánimo, que incluyen la depresión, la ansiedad y la irritabilidad.
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mejorconsalud.com

Tómate tu tiempo

Tómate tu tiempo, el que necesites y no el que otros te digan. Porque cada uno tiene su ritmo, cada uno necesita sus pautas, sus estrategias, sus despertares internos y esas ayudas externas a las que atenerse y que trabajar a diario.

Hps 01 52Entender esto es esencial porque a día de hoy, lo queramos o no, asumimos ciertas ideas erróneas que nos impiden dar forma a un proceso curativo auténtico.En los últimos años se ha ido popularizando la idea de que las personas somos resilientes por naturaleza. Se nos dice a menudo que el tiempo todo lo cura, y que solo hay que dejar que nuestro cerebro actúe, permitiendo que poco a poco emerja esa fuerza interior con la que disolver todo estresor, con la que superar toda situación adversa.
Es un error. El tiempo por sí mismo no cura, ni tenemos tampoco un piloto automático capaz de activarse para guiarnos por el camino de la resiliencia. Así, algo que nos indican los investigadores de este trabajo es que asumir este tipo de ideas nos sitúa en un escenario de auténtica pasividad psicológica, hundiéndonos de forma irremediable en unas arenas movedizas donde esperar una curación que nunca acontece.
La psicología popular, así como determinadas vertientes espirituales, suelen hacer germinar en nosotros creencias erróneas muy alejadas de lo que realmente dice la investigación. Asumir muchos de estos conceptos puede entorpecer nuestra curación psicológica, y por ello es necesario tener presentes alguno de esos falsos mitos. Son los siguientes.
• El tiempo todo lo cura (falso) > Cura lo que hagamos durante ese tiempo.
• Todo duelo dura tres meses (falso) > Cada persona necesita un tiempo determinado para afrontar una pérdida o una ruptura sentimental.
• Las personas fuertes pueden con todo (falso) > ¿Qué entendemos por personas fuertes? Etiquetar desde fuera a una persona como «fuerte» puede obligarla a tener sentirse mejor lo antes posible y eso es peligroso.
• Todos somos resilientes (falso) > La resiliencia se trabaja, se desarrolla, se afina y se individualiza en base a nuestra características y necesidades. No es un despertar espontáneo, es una artesanía que uno debe aprender y poner en práctica en el día a día y no solo en los momentos más necesitados.
las personas nos enfadamos con nosotras mismas por no sanar pronto, por no correr tan rápido como nos gustaría, por no poder ser los mismos de siempre. Si es así es porque vivimos en un mundo donde se nos insta a estar siempre bien, siempre funcionales, a vender una imagen de felicidad impoluta y deslumbrante.
Sin embargo, la vida no viene con filtros de Instagram, no podemos mejorar nuestro estado de ánimo con un solo «click». Tal tarea requiere tiempo y trabajo y ante todo un enfoque intencional. Por tanto, describamos dos sencillas estrategias para lograrlo.
• Tómate tu tiempo para hibernar. No se trata de dormir y de quedarnos aislados, sino de aplicar una de las ventajas de este proceso fisiológico que ponen en práctica los animales que hibernan: conservar la energía. Si tu cuerpo no puede más, si tu mente está agotada, descansa, deja de priorizar a los demás, deja a un lado el ruido externo para atender tus necesidades internas.
• Tómate tu tiempo para sanar. El que necesites y no el que te digan otros. Entiende que la curación no es un viaje con fecha de salida y fecha de llegada, es un proceso, una caminata sin comodidades donde no hay que mirar el paisaje o aquello que nos envuelve: la mirada se sitúa en el propio ser.
Por último, y no menos importante, no podemos olvidar que en ese proceso de sanación es bueno no renunciar a la compañía; hay que elegir a buenos compañeros de viaje. Elegir a un buen profesional que nos guíe en este proceso lo hará más fácil, y nos ayudará a entender que antes de volver a correr libres, una vez más, hay que aprender a andar de nuevo.
Lograrlo es posible, conseguirlo llevará su tiempo, pero alcanzaremos esa meta.
*lamenteesmaravillosa

Las Heridas Emocionales

Las heridas emocionales de la infancia vaticinan en gran parte de los casos cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Son como lesiones psíquicas, como fragmentos sueltos y mal curados que nos impiden llevar una existencia plena e incluso afrontar los pequeños problemas del día a día con mayor soltura y resistencia.
Los signos de esas heridas psicológicas suelen evidenciarse de infinitos modos. Ansiedad, pensamientos obsesivos, mayor vulnerabilidad hacia determinados trastornos, problemas del sueño, actitud defensiva…
No es fácil lidiar con un pasado traumático, sin embargo, aún lo es más cuando esas marcas se originaron en una edad temprana. En esa primera etapa de la vida de un niño donde carece aún de estrategias personales para manejar y entender ciertas dimensiones.
Hps 01 16Así, de alguna forma, es muy común que siempre acontezcan 5 tipos de experiencias dolorosas o heridas emocionales de la infancia que terminarán dejando una impronta muy evidente en nuestra personalidad.
Veamos a continuación cuáles son nuestras heridas:
La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Por tanto, es común que en la edad adulta se experimente un constante temor a vivir de nuevo esta carencia. De ahí que aparezca por ejemplo una elevada ansiedad a ser abandonado por la pareja, pensamientos obsesivos y hasta conductas poco ajustadas por el elevado temor a experimentar una vez más ese sufrimiento.
La herida causada por el abandono no es fácil de curar, lo sabemos. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca, y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador.
El miedo al rechazo es una de las heridas emocionales de la infancia más profundas, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.
La persona que padece de miedo al rechazo no se siente merecedora de afecto ni comprensión y se aísla en su vacío interior. Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.
La humillación es la herida que se genera cuando en su momento sentimos que los demás nos desaprueban y nos critican. Podemos generar estos problemas en nuestros niños diciéndoles que son torpes, malos o unos pesados, así como aireando sus problemas ante los demás; esto destruye la autoestima infantil.
La traición o el miedo a confiar en los demás surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus progenitores. Dimensiones como incumplir promesas, no proteger, mentir o no estar cuando más se necesita a un padre o a una madre origina heridas profundas. En muchos casos, esa sensación de vacío y desesperanza se transforma en otras dimensiones: desconfianza, frustración, rabia, envidia hacia lo que otros tienen, baja autoestima…Haber padecido una traición en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte.
La injusticia como herida emocional se origina en un entorno en el que los cuidadores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta.
Estas personas suelen confirmar sus errores por su forma de actuar. Sanar las heridas emocionales de la traición requiere trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.
Las consecuencias directas de la injusticia en la conducta de quien lo padece será la rigidez, la baja autoestima, la necesidad de perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad.
En estos casos, es importante trabajar la autoestima, el autoconcepto, así como la rigidez mental, generando la mayor flexibilidad posible y permitiéndose confiar en los demás.
Las heridas emocionales de la infancia relacionadas con la humillación generan con frecuencia una personalidad dependiente. Además, podemos haber aprendido a ser “tiranos” y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector.
Haber sufrido este tipo de experiencias requiere que trabajemos nuestra independencia, nuestra libertad, la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades.
*lamenteesmaravillosa

Pedir ayuda

La decisión de pedir ayuda no siempre es fácil, sobre todo porque a veces pensamos que significa reconocer un fracaso o la debilidad.
Pedirle ayuda a un psicólogo es aún más complicado porque se le suman los estereotipos que existen sobre la salud mental. Sin embargo, lo cierto es que pedir ayuda es un acto de coraje y madurez.
8 4 2019 2   Aun así, normalmente la decisión de acudir al psicólogo es un proceso en el cual la persona va tomando conciencia de su estado y su malestar, se da cuenta de que el paso del tiempo no es el bálsamo que esperaba y comprende que necesita apoyo para lidiar con esa situación.
   De la misma manera en que no tiene sentido soportar un dolor de muelas, tampoco tiene sentido aguantar el dolor emocional.
   Es importante que comprendas que no siempre tienes que enfrentar todo tú solo.
   En muchos casos, el paso del tiempo no es bálsamo suficiente y no sirve para curar la herida sino tan solo para añadir capas de resentimiento, odio y frustración.
   De hecho, considera que las emociones reprimidas, antes o después salen a la luz. Los sentimientos y los traumas que no se expresan, terminan acumulándose en el inconsciente y, cuando se conjugan ciertas condiciones, explotan.
   En otros casos se traducen día tras día en patrones de pensamientos y comportamientos negativos que constituyen un obstáculo para tu felicidad y dañan tus relaciones interpersonales.
   El psicólogo no resuelve los problemas, te ayuda a encontrar la solución
   Aunque hay muchas más razones para ir al psicólogo o que pueden llevarte a solicitar la ayuda de un profesional, vamos a ver 7 de ellas.
•Tener un espacio solo para ti.
•Comprender realmente qué te sucede.
•Ser escuchado sin que te juzguen.
•Obtener un punto de vista más global y
•Conocerte mejor y comprender a las personas.
•Aprender a gestionar tus emociones, pensamientos y
•Desarrollar habilidades de solución de conflictos.
De hecho, no solo se acude al psicólogo cuando te sientes mal y sientes que la situación te desborda.
También es una buena razón para ir al psicólogo cuando deseas tomar una decisión importante en tu vida, para profundizar en tus necesidades y tener una visión más clara de la vida que deseas.
La Psicología también puede ayudarte a darle un vuelco a tu vida, a conseguir tus metas, a mejorar tus relaciones de pareja o simplemente a tener mayor autoestima y confianza en ti mismo.
*psicopedia.org

Ansiedad por Fobia Específica.

Una fobia es un miedo intenso y progresivo o ansiedad por un determinado objeto, animal, actividad o situación que ofrece poco o ningún peligro real.
Causas
Las fobias específicas son un tipo de trastorno de ansiedad en el cual una persona puede sentirse extremadamente ansiosa o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto del miedo. Las fobias específicas son un trastorno psiquiátrico común.Las fobias comunes son, entre otras, el miedo a:

-Estar en lugares donde es difícil escapar, como entre multitudes, puentes o estar solo en el exterior.
-Sangre, inyecciones y otros procedimientos médicos
-Ciertos animales (por ejemplo, perros o serpientes)
-Espacios encerrados
-Volar
-Lugares altos
-Insectos o arañas
-Relámpagos
Síntomas
Estar expuesto al objeto de la fobia o incluso pensar en estar expuesto a dicho objeto provoca una reacción de ansiedad.
-Este miedo o ansiedad es mucho más fuerte que la amenaza real.
-Se puede experimentar sudoración excesiva, tener problemas para controlar los músculos o las acciones, o frecuencia cardíHps 01 84aca rápida.


Usted evita situaciones en las cuales se puede presentar contacto con el objeto o animal que causa el miedo. Por ejemplo, evitar conducir a través de túneles, si estos son su fobia. Este tipo de evasión puede interferir con el trabajo y la vida social.
Pruebas y exámenes
El proveedor de atención médica preguntará por los antecedentes de la fobia y obtendrá una descripción del comportamiento de parte suya, de su familia y de amigos.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es ayudarle a vivir su vida cotidiana sin ser paralizado por los miedos. El éxito del tratamiento por lo general depende de la gravedad de la fobia.
A menudo lo primero que se trata es la psicoterapia. Esta puede implicar cualquiera de las siguientes:
La terapia ayuda a cambiar los pensamientos que causan el miedo.
El tratamiento basado en la exposición. Esto implica imaginar partes de la fobia partiendo de la menos temida a la más temida. También lo pueden exponer gradualmente a su miedo de la vida real para ayudarlo a superarlo.
Las clínicas para los casos de fobias y la terapia en grupo, las cuales ayudan a las personas a lidiar con fobias en común, como el miedo a volar.
Ciertas medicinas, generalmente usadas para tratar la depresión, pueden ser muy útiles para este trastorno. Funcionan al prevenir sus síntomas o haciéndolos menos graves. Debe tomar estas medicinas todos los días. NO deje de tomarlas sin antes hablar con su proveedor.
También se pueden recetar medicinas llamadas sedantes (o hipnóticos).
Estas medicinas solo se deben tomar bajo la dirección de un médico.
Su médico le recetará una cantidad limitada de estos fármacos. No se deben usar todos los días.
Se pueden usar cuando los síntomas se vuelven muy graves o cuando está a punto de exponerse a algo que siempre desencadena sus síntomas.
Si le recetan un sedante, no beba alcohol mientras tome esta medicina. Otras medidas que pueden reducir la cantidad de ataques incluyen:
-Hacer ejercicio de manera regular
-Dormir bien
-Disminuir o evitar el consumo de cafeína, algunas medicinas de venta libre para los resfriados y otros estimulantes
-Expectativas (pronóstico)
Las fobias tienden a ser constantes, pero pueden responder al tratamiento.
Posibles complicaciones
Algunas fobias pueden afectar el desempeño laboral o el desenvolvimiento social. Algunos ansiolíticos utilizados para tratar las fobias pueden causar dependencia física.

Ansiedad en adolescentes

Ansiedad en adolescentes.
El adolescente es una persona nerviosa por naturaleza. Y no es para menos, con tantos cambios en su cuerpo y en su entorno. Sin embargo, la ansiedad ha de permanecer siempre entre unos límites, para no interferir de manera negativa en la vida del adolescente. A mayor ansiedad, por ejemplo, peores resultados académicos.
AdolLos adolescentes con niveles altos de ansiedad, suelen mostrarse inseguros, perfeccionistas, con gran necesidad de recibir la aprobación de los demás para que les aseguren la calidad de lo que hacen. Confían poco en sí mismos, les da miedo cualquier situación y requieren la constante presencia del adulto para enfrentarse a sus temores.
Un tipo concreto de ansiedad, que experimentan algunos adolescentes ante la posibilidad de tener que separarse de sus padres, o de aquellas personas queridas.
Antes de admitir el verdadero motivo (no querer separarse de sus seres queridos) dan mil justificaciones, incluso pueden presentar un cuadro físico muy espectacular con vértigos, desmayos, dolores o palpitaciones.
Crisis de ansiedad (ataque de pánico) en su grado máximo, aparece de forma brusca y suele ser de corta duración (30 minutos). La forma más dramática es la sensación de muerte inminente, el adolescente se pone blanco y presenta un cuadro de lo más llamativo, semejante a patologías físicas muy graves, aunque, lógicamente, sin las secuelas de éstas.
• Palpitaciones, ritmo cardiaco acelerado.
• Sudoración.
• Temblores o sacudidas corporales.
• Sensación de ahogo.
• Dolor en el pecho, molestias alrededor del corazón.
• Náuseas, molestias abdominales.
• Mareo, sensación de pérdida de conciencia.
• Miedo a volverse loco o a perder el control.
• Miedo a morir.
• Sensación de hormigueo en diversas partes del cuerpo.
• Sofocos o escalofríos.
Al adolescente le queda, durante bastante tiempo, el temor a que se repita este episodio, por lo mal que lo pasa; con lo que no es de extrañar que por un tiempo no quieran salir solos, o incluso que no quieran salir de casa.

Autoestima

La autoestima está conformada por pensamientos, sentimientos y opiniones que tenemos sobre nosotros mismos. Esto significa que la autoestima no es fija. Puede cambiar, según la manera en la que pensamos. Con el transcurso del tiempo, los hábitos de pensamientos negativos sobre nosotros mismos pueden hacer caer la autoestima. A veces, las personas ni siquiera se dan cuenta de que tienen pensamientos tan negativos acerca de sí mismos. Pero una vez que tomes consciencia y sepas que la manera de pensar depende de ti, puedes cambiar la manera de pensar. Y cambiar el modo de pensar acerca de ti mismo cambia la manera en que te sientes contigo.
43429709 1650304291737320 138702116238655488 oPor eso, si quieres sentirte mejor contigo mismo, prueba algunas de estas cosas:
Concéntrate en lo que te está yendo bien. ¿Estás tan acostumbrado a concentrarte en tus problemas que son lo único que ves? La próxima vez que te encuentres fijándote en los problemas y las quejas que tienes de ti mismo o de tu día, busca algo positivo para contrarrestarlo. Todos los días, escribe tres cosas buenas acerca de ti mismo y/o tres cosas buenas que sucedieron ese día debido a un acto o un esfuerzo tuyo.
Apunta al esfuerzo más que a la perfección. Algunas personas se refrenan por su propia presión para ser perfectas. No logran cosas porque no lo intentan. Si piensas: "No voy a presentarme a la audición para la obra porque probablemente no me den el papel principal", seguramente ese rol lo obtendrá otra persona.
Piensa en los errores como en oportunidades de aprendizaje. Acepta que cometerás errores. Todos lo hacen. Forman parte del aprendizaje. En lugar de pensar "Siempre hago las cosas mal", recuérdate a ti mismo que eso no ocurre siempre, sino que es lo que ocurrió en esta situación específica. Modifica los pensamientos que te hacen sentir inferior. ¿Con frecuencia te comparas con otros y terminas sintiéndote menos talentoso o realizado? Sé consciente de lo que estás pensando. Algo como: "Es mucho mejor que yo. No soy bueno en el futbol. Tendría que dejar de jugar", "Es más guapa e inteligente que yo", te llevará a sentirte inferior y a no sentirte bien contigo mismo. Relájate y diviértete. ¿Alguna vez piensas cosas como: "si fuese más atractivo, tendría más amigos"? Los pensamientos de este tipo pueden abrir un camino hacia la baja autoestima porque se centran en lo que no es perfecto en lugar de sacar lo mejor de la realidad. Pasa tiempo con personas a las que quieras, haz las cosas que amas y concéntrate en lo que está bien. Esto te ayudará a sentirte bien contigo mismo, tal como eres.

Redes Sociales

Las redes sociales, han cambiado la forma de relacionarnos y han llegado a influir, en algunos casos, en nuestro comportamiento. Cada persona utiliza las redes sociales con una finalidad: difundir su trabajo, dar a conocer su empresa, vender productos y servicios o contactar con antiguRrssos amigos. De manera que la forma en cómo son utilizadas repercute en el individuo.

Desde su aparición se han llevado a cabo muchos estudios con el objetivo de conocer cómo afectan a nuestro comportamiento y a la forma que tenemos de valorarnos. Los resultados obtenidos han demostrado que un uso excesivo de redes sociales contribuye, por un lado, al aumento del estrés y la sensación de soledad y por otro, a la disminución del sentimiento de felicidad.
Incluso, algunos estudios han relacionado la adicción a las redes sociales con una baja autoestima. Resultados que se han visto apoyados por la presencia de sintomatología depresiva y falta de habilidades sociales en ellas. La razón se encuentra en que ante tantas publicaciones de la vida de los demás, la persona adicta realiza continuas comparaciones y acaba por pensar que su vida es aburrida, miserable y vacía. Sin darse cuenta de que el tiempo que podría estar dedicando a enriquecerla, lo está malgastando.
Por otro lado, la autoestima también se ve afectada de manera negativa cuando, para impresionar a los demás, se inventa una vida que no tiene para recibir más likes o comentarios. Porque a pesar de experimentar esa intensa pero breve sensación placentera cuando publica algo, más adelante esto no fortalecerá su propia valoración personal, sino que puede convertirse en una esclava de las opiniones y los juicios de los demás.
A menudo, las redes sociales funcionan como un escaparate donde exponer casi exclusivamente todo lo que está relacionado con la felicidad. Comportamientos que de forma puntual no indican nada, pero que en exceso ayudan a la creación de un personaje o de una auténtica máscara. En el fondo, la adicción a las redes sociales indica una necesidad que no está cubierta. Un vacío que se parchea con la visita a los perfiles de los demás o la invención de una vida propia.
Ahora bien, las redes sociales no son malas ni peligrosas, sino el uso que hacemos de ellas. Por eso es muy importante tener en cuenta hasta qué punto son una prioridad en nuestras vidas. Nunca algo que tenga que ver con el exterior va a producirnos la felicidad que realmente queremos y necesitamos, porque esta solo es accesible desde nuestro interior.

Enfermedades Psicosomáticas

La relación de la mente sobre el cuerpo es bien clara. Del mismo modo que las enfermedades físicas influyen en nuestro estado de ánimo y nos provocan temor, miedo o preocupación, muchos problemas psicológicos provocan síntomas físicos.
000002Las enfermedades psicosomáticas son muy frecuentes; casi un 12% de la población europea sufre estas molestias y se considera que una cuarta parte de las personas que acuden médico de atención primaria presentan este tipo de enfermedades.
A menudo los médicos tratan con fármacos a estos pacientes administrándoles ansiolíticos, pero al cabo de un tiempo éstos vuelven con el mismo problema sin resolver o con otros síntomas diferentes. Al final el médico deriva a este tipo de pacientes al psicólogo alegando que todo es una cuestión de “nervios”.
No se trata de tener un trauma infantil ni nada por el estilo, simplemente, hay ocasiones en las que algo nos supera y no sabemos cómo hacerle frente o bien llevamos un ritmo de vida demasiado acelerado como para que nuestro cuerpo no se resienta.
Un 25% de las molestias físicas que podemos sentir se deben a causas psicológicas. En este punto es donde se encuentran las enfermedades psicosomáticas. Nuestras emociones influyen en nuestro cuerpo, al igual que éste influye en nuestras emociones.La ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en nuestro organismo, que nos hacen más sensibles al dolor e influyen en distintas enfermedades. Un ejemplo serían los estudios que relacionan el estrés con el cáncer.
Tras observar que la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros, son factores que influyen tanto el origen, el mantenimiento y la evolución de distintas patologías físicas, es más fácil comprender la influencia de nuestra mente sobre nuestro cuerpo y el papel del psicólogo en nuestras molestias físicas.
Es posible mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades psicosomáticas entendiendo de dónde provienen las molestias físicas que sufren y cambiando aquello que las provocan: estrés, autoexigencias elevadas, vida etc.

Ansiedad

Para los millones de personas en el mundo que padecen trastornos de ansiedad y pánico, unos 10 millones en España, la vida cotidiana puede ser más complicada de lo que la mayoría de la gente cree. Cualquier acontecimiento puede generar miedo, pensamientos negativos, ataques de pánico y síntomas físicos persistentes. ansiedadAdemás, la situación puede complicarse si sientes que nadie entiende lo que te ocurre.
Existen ciertos estigmas sociales para las personas con ansiedad, pero las oportunidades para superarla van en aumento. La gente con ansiedad experimenta a diario, desde comentarios impertinentes hasta miedos intensos, pero todos podemos hacer por ayudar.
-Lo molesto que resulta ese “cálmate”
La última cosa que puede relajar a una persona con ansiedad es que alguien le diga que se calme. De hecho, puede empeorar la situación. Algunas investigaciones sugieren que intentar calmar a alguien en mitad de una crisis de ansiedad puede incrementar la respuesta emocional que surge en ese momento. Como consecuencia, al intentar no tener miedo, el enfermo puede mostrar una reacción más intensa hacia lo que le produce pánico.
En vez de animar a alguien con ansiedad a que se relaje, ofrecerle apoyo y comprensión. Decirle a alguien que se calme no es una buena idea, sobre todo porque nadie se imagina por lo que esa persona está pasando. Si pudieran calmarse, lo harían; es una visión demasiado simplista de las emociones. Lo mejor sería preguntarles algo como ‘¿Qué te hace sentir así?’ Reflexionar sobre ello y expresar sus sentimientos, en general, les puede ayudar a superarlo.

Depresión

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos
La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.
000003Consideraciones:
La depresión puede suceder en personas de todas las edades:
• Adultos
• Adolescentes
• Adultos mayores
Los síntomas de depresión abarcan:
• Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces
• Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
• Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
• Cansancio y falta de energía
• Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa
• Dificultad para concentrarse
• Movimientos lentos o rápidos
• Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
• Sentimientos de desesperanza y abandono
• Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio
• Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual
Recuerde que los niños pueden presentar síntomas distintos a los de los adultos. Vigile especialmente los cambios en el rendimiento escolar, el sueño y el comportamiento. Si usted cree que su hijo podría estar deprimido, vale la pena consultarlo con su atención médica. Él o ella puede ayudarle a aprender más sobre cómo ayudar a sus hijos si padecen depresión.
Los tipos principales de depresión abarcan:
• Depresión mayor. Sucede cuando los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria por semanas, o períodos más largos de tiempo.
• Trastorno depresivo persistente. Se trata de un estado de ánimo depresivo que dura 2 años. A lo largo de ese período de tiempo, puede tener momentos de depresión mayor junto con épocas en las que los síntomas son menos graves.
Otras formas comunes de depresión abarcan:
• Depresión posparto. Muchas mujeres se sienten algo deprimidas después de tener un bebé, pero la verdadera depresión posparto es más intensa e incluye los síntomas de la depresión mayor.
• Trastorno disfórico premenstrual (TDP). Síntomas depresivos que ocurren una semana antes de la menstruación y desaparecen después de menstruar.
• Trastorno afectivo estacional (TAE). Ocurre con mayor frecuencia durante las estaciones de otoño e invierno y desaparece durante la primavera y el verano, muy probablemente debido a la falta de luz solar.
• Depresión mayor con características psicóticas. Sucede cuando una persona padece de depresión con una falta de contacto con la realidad (psicosis).
El trastorno bipolar sucede cuando la depresión se alterna con manía (conocido previamente como maniacodepresión). La depresión es uno de los síntomas del trastorno bipolar, pero este es un tipo de enfermedad mental distinto.